lunes 17 de diciembre de 2007

Crónica de la Asamblea del Colegio

Ayer domingo celebramos la Asamblea de la Pastoral Juvenil del Colegio en que trabajo (Colegio San Francisco de Asís de Angol). Lo que pasa es que acompaño la pastoral de alumnos del Colegio y en los últimos dos años hemos tratado de ir dando pasos para que la Pastoral sea cada vez más Pastoral DE ALUMNOS, de manera que ellos han ido ganando en autornomía y capacidad de resolver autónomamente sus problemas y dificultades.

En la Asamblea de ayer participaron 18 alumnos, representantes de las diversas instancias pastorales que hay en el colegio para alumnos. Únicamente, y creo que fue por un error en la convocatoria, faltaron los Servidores del Altar (Acólitos, o monaguillos), el resto, todos, representados.

Estuvimos en el campo, cerca de Trintre, cerca de algo así como un río (un estero, casi un agua), con una casa y una cancha de fútbol, y un pancho bajo el parrón. EL lugar muy bueno, y eso fue una de las cosas más agradables: a pesar de las favorables condiciones del lugar, los niños no olvidaron el objetivo principal, que era Evaluar, Planificar y hacer la elección del nuevo coordinador.

Reconozco que disfruto con estos instantes, acompañar procesos, ayudar a que los jóvenes avancen y crezcan en su desarrollo como personas. Lo disfruto y por lo mismo me armo de paciencia para compartir con ellos.

Primero evaluaron, luego revisaron una por una las actividades realizadas durante el año. Luego almorzamos todos junto al río y de ahí nos fuimos a jugar un partido de "fútbol soccer", con equipos combinados... (patean mucho...). En la tarde buscamos el objetivo, planificamos y al final del proceso, elegimos nuevo coordinador, porque Chino (Claudio Velásquez) sale de Cuarto y entrega su cargo.

Primero Chino explicó lo que ha sido su labor como Coordinador, luego hicimos oración y después, durante unos 5 minutos, nos separamos para discernir individualmente. Al final de este tiempo nos volvimos a reunir en torno al altar, y ahí, por votación justificada, primero espontáneamente y luego por convocatoria según edad para los que no habían votado, cada uno explicitó sus preferencias.

Salieron elegidos Juan Cariño (Juan Erices) y la Pipo (Jeniffer Novoa), los que fueron felicitados y aceptados por todos. Todo terminó con una Eucaristía que nos presidió el P. Daniel (Asesor de Pastoral Juvenil). Una Eucaristía a la orilla del río, presididos por la cruz que confeccionaron los mismos nuevos Coordinadores. Realmente fue hermoso.

Soy un hombre que me emociono fácilmente, aunque no me gusta manifestarlo, y ayer las gafas me ayudaron bastante a que no se me notara. Me emocionó ver las maravillas de Dios en medio de su pueblo, entre los jóvenes, en el colegio y en favor de los chiquillos. Me emocionó y agradezco al Señor por haber visto su presencia ayer en medio nuestro, junto a los niños, uno más de ellos.

Dios bendiga a la Pastoral. Bendiga a Juan y a Pipo.

domingo 9 de diciembre de 2007

Una cuestión católica

El viernes viajé hacia Los Sauces un poco tarde. De hecho tomé el último bus que pasaba y, todo apretado, tuve que soportar la mitad del viaje. Pasado Trintre pude tomar asiento un rato y quedé al lado de una pareja de chiquillos que conversaban muchas cosas, muchas y sin sentido, propio de chiquillos. En un momento escuché la siguiente conversación:

Ella: ¡Oye, llamé a la (no me acuerdo qué nombre) y me respondió la mamá “anda en el mes de María”, yo le dije “aló?” y después le dije “ya…” y colgué.

El: ¿Y qué es esa cuestión del Mes de María?

Ella: Ah, no sé, es una h…á católica y eso.

La señora que iba sentada al lado mío se sorprendió y miró a la chiquilla. Yo seguí mirando la carretera y el viaje siguió, y los chiquillos siguieron con su diálogo insulzo. Al parecer el joven quedó conforme con la respuesta.

Creo que ella definió en pocas (y tristes palabras) algo que para muchos es una realidad culpable. Que el Mes de María es algo que carece de importancia para ellos. Algo sin valor. (No me atrevo a seguir agregando frases).

En las actas postsinodales de Temuco se habla de que hay un excesivo “misionar a los ya misionados”; de desarrollar estrategias para los que ya están dentro de la Iglesia, escaseando las ideas para los de afuera. No podemos negar que para el que no es católico entender qué es el Mes de María, o qué es el Rosario, o qué es ninguna cosa es muy difícil. Nos hemos llenado de ritos sin significado para los no iniciados, y al final terminaremos cumpliendo la irónica profecía del Rumpy: “agarraría a todos los curas y los pondría a conversar entre ellos, porque son los únicos que se comprenden”.

Nos equivocamos seriamente al pretender mantener ritos que no significan nada para los que no llevan años y años dentro de la Iglesia. Hay que reaccionar de una vez por todas y, o nos abocamos a explicarle al resto de la humanidad qué hacemos y qué vivimos (que es el camino abordado por el papa Benedicto XVI en su última Encíclica) o comenzamos a crear nuevos ritos y nuevos sentidos para la gente. Y a lo mejor en algunos años la chiquilla del bus puede responder un poco mejor a su compañero.

lunes 3 de diciembre de 2007

La Esperanza

El viernes, por la radio, me enteré que el Papa Benedicto había publicado su segunda Encíclia. Como buen teólogo lo primero que hice en el colegio fue conectarme a internet, descargarla y comenzar a leerla, y gozarme, porque si hay algo que disfruto de este papa, son sus escritos.

Me gusta don Benedicto (Ratzinger) porque es "bajo perfil", no llena estadios ni tiene cobertura mundial. Se parece a lo prudente de la presencia de Cristo más que el papa Juan Pablo II. Y, cuestión propia, me gusta más una iglesia prudente y discreta que una iglesia parafernálica...

El Papa teólogo me cae bien no por papa (se Papa no es algo que pueda ser calificado por el estrecho y mezquino "caerle a uno bien") sino por teólogo. Es claro, es directo, es bien fundamentado, y bien pensado. Da gusto leerlo porque quien lee sus textos no queda con la sensación de que están tratando de pasarle gato por liebre, sino que se queda con la sensación de que vale la pena seguir indagando. Y ahora ha enfrentado un tema complejo, difícil, y fundamental: la esperanza.

Al leer la Encíclia "Spe Salvi" uno puede primero recorrer la historia universal con una claridad pocas veces vista en un documento papal (el Compendio de Doctrina Social abarca mucho y muy claramente, pero no es un texto que salga de la pluma directa de un papa), puede situar la esperanza cristiana en un equilibrado espacio temporal. Puede ver que la esperanza no es una ilusión (ser cristiano no es ser iluso) sino una realidad que esperamos se cumpla (ser cristiano es ser realista).

Me gustaría que todos pudieran leer la encíclia (a mis alumnos en todas las clases les he ido hablando de ella), no sólo por ser un texto escrito por el papa, sino por ser un documento que nos permite ver la esperanza cristiana sin expresiones ilusas, sino muy centrado, con los pies bien puestos en la tierra, con claridad y sin aspavientos. Tal como era Cristo.

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