Este jueves recién pasado participé en la licenciatura de cuarto año de mi sobrina mayor "la preferida", según se dicen entre ellas, porque tengo dos sobrinas que se han criado conmigo y son muy celosas de mí. Consideraciones aparte fui orgulloso porque mal que mal es una ocasión especial, algo que no se volverá a repetir y que realmente ameritaba el esfuerzo. Lo malo fue el día. Un jueves a las 11 de la mañana. Conseguí permiso en el trabajo, se me cortó la mañana, viajé sólo para la licenciatura y tuve que volver. Agotador.
De hecho hubiera sido más práctico si la licenciatura hubiera sido un viernes por la tarde o un sábado... pero no, lo hicieron un día jueves a media mañana.
La respuesta a mis por qué la comencé a encontrar cuando iba llegando a Los Sauces. A medida que el bus iba entrando vi que había mucha gente en el pueblo (en un pueblo como Los Sauces si hay 20 personas más ya se nota), y que esta era la gente que venía del campo. ¿Por qué la gente? Porque había pago, y cuando hay pago se instalan las caseras a vender cosas, y la gente baja con carretas porque aprovecha de apertrercharse de cosas para el mes, lo suficiente para esperar hasta el siguiente pago.
El jueves era día de pago, y cuando hay pago baja la gente del campo. Y como muchos de los alumnos que se licenciaron son niños que han bajado del campo para sus estudios, se decidió hacer la licenciatura un jueves de pago, para que todos pudieran participar. Fue, por decirlo de una forma linda, un gesto amable.
Al entender esto se me pasó la molestia por el viaje, porque si hay algo que me emociona es cuando la gente tiene la capacidad de pensar en otros. Y lo he visto efectivamente sólo en dos ocasiones. La segunda vez fue esta, la segunda fue hace algunos años, cuando vivía en Putaendo (Vª Región).
Ahí yo vivía como religioso, y mi vida estaba en torno a la parroquia a la que había sido destinado. Cuando recién llegué se me introdujo en los detalles del funcionamiento de la parroquia, y cuando me explicaron el tema de las reuniones quedé sorprendido. El párroco, el P. Francisco, me dijo:
"Aquí las reuniones duran una hora justa. Desde que empieza hasta que termina, y no puede ser de otra forma, porque la gente llega del campo en la micro que para frente a la parroquia, y la micro se devuelve una hora después, desde la misma parroquia. Y si nos pasamos en una reunión la gente tendrá que esperar una hora más. Y no podemos ser así con la gente".
Reuniones de una hora, únicamente por respeto al tiempo de la gente. Licenciaturas a media mañana de un jueves, únicamente por respeto a la gente.
Da gusto ver cosas así, aunque sean escasas. Es hermoso. Es simplemente ser amable.
NOTAS IV SEMESTRE
lunes 26 de noviembre de 2007
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