Este fin de semana estuvimos dando un curso de animadores a jóvenes del decanato de Nueva Imperial, y vimos con paciencia cómo ellos fueron dedicándose (dentro de lo que sus cortos años les permiten) a prepararse para otros.
Ellos serán animadores de grupos juveniles, los responsables de hacer que otros conozcan la fe en Cristo y lleguen, algún día, a "reemplazarnos" a nosotros, los más viejos... es una esperanza, porque la Iglesia es una cadena de reemplazantes que asumen con entusiasmo el esfuerzo de tantos otros que cuando eran jóvenes se la jugaron por Cristo. Gente celosa del mensaje, no porque lo guardara para sí, sino porque le interesaba que el mensaje se multiplicara fecundamente en otros. El Celo de los Apóstoles.
Y ellos en un momento se preguntaron si era más importante cultivar lo intelectual, lo espiritual 0 lo organizativo de la Iglesia. Es el drama de rehusarse a pensar la fe...
El equilibrio es difícil. Muchos ven este "Pensar la fe" como un atentado contra la religión, como si Dios fuera "impensable". Dios es el "incognoscible", pero no el impensable... Dios es la eterna novedad que aquél que se dedique a estudiarlo y pensarlo no se cansará jamás de descubrir novedades...
Es un desafío, pero hermoso. Vale la pena "pensar la fe".
NOTAS IV SEMESTRE
lunes 12 de noviembre de 2007
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