jueves 29 de noviembre de 2007

Misa de despedida

Reconozco que no soy un hombre que demuestre mucho sus afectos. Pero en realidad evito demostrarlos porque en sí soy sensible y de muy fácil llanto. Evito mostrar afectos para no caer en sensiblerías. Pero hoy quise nombrar la última misa en la que , para variar, actué como guía. Fue la despedida de octavos años, la primera (porque habiendo 3 octavos serán tres misas). En esta Misa se despidió el octavo año C.

Cada uno de los octavos tiene su gracia. El A ha vivido una evolución desde el haberme dejado sin voz el año pasado (por la indisciplina) hasta poder estructurarlos y trabajar sin dificultades. El octavo B es un curso pequeño, humilde y cumplidor. Del momento que alguien tiene sentido de la responsabilidad todo lo demás pasa a segundo plano. Una persona responsable progresa, y esto es lo que creo de mis niños de B. En el caso del C la relación se dio con facilidad, porque en este curso hay varios personajes queribles. Hay dos que quiero destacar.

Uno de los que quiero destacar es Bryan, he podido ver con alegría cuánto puede crecer quien desea tomarse la vida en serio. Este chiquillo podrá llegar a ser grande, si es que no se entrega a la vida fácil y olvida la importancia del esfuerzo, todos corremos riesgos.

La otra persona es la Nicol, esfuerzo, paciencia, simpatía, y aceptar la ayuda de quienes la quisieron ayudar. Humildad.

Da gusto compartir estos momentos de alegría. Todos vamos creciendo...

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