Un nuevo fin de semana y un nuevo trabajo. Ahora participé en la Asamblea de la Pastoral Juvenil Diocesana. Es la ocasión para que jóvenes, de las 34 parroquias de la Diócesis, más los movimientos y otros grupos, puedan juntarse, discutir, y soñar una nueva Pastoral Juvenil. Y durante todo el fin de semana, si bien estuvieron presentes algunos sacerdotes, solamente los jóvenes fueron protagonistas: jóvenes dirigieron, jóvenes animaron, jóvenes sirvieron a otros, jóvenes pensaron, soñaron, trasnocharon y se ilusionaron con un nuevo 2008. Toda una asamblea hecha por jóvenes.
No voy a insistir en la idea de que los jóvenes son el presente de nuestra Iglesia. Ellos son los únicos que se reúnen en Asamblea con esta seriedad en toda la diócesis, y son los únicos que le van dando nuevos espacios para la creatividad. Soy un convencido de que ellos son el barómetro para entender hacia dónde avanzamos, hacia dónde debemos ir, y qué debemos hacer. Debo reconocer que, a pesar de tener una "agenda apretada", ellos son mi descanso.
Me tocó ayudarles con el proceso de elaboración de su Proyecto, con todo lo que viene después de "Ver, Juzgar, Actuar", y con todo lo que viene después de Evaluar... Fueron duros, descarnados, responsables... saben que hay esperanza en ellos. Saben que por ellos se la juega la iglesia, y saben también que esta iglesia no son ni los curitas ni las monjitas, porque ellos no harán lo que sólo ellos pueden hacer: hacer brotar nueva vida.
Cuando decimos que Cristo hace nuevs todas las cosas decimos que Cristo es joven, permanentemente joven, siempre joven... el eterno. El único capaz de recrearlo todo. Los jóvenes hacen nuevas todas las cosas, porque son la sucursal de Dios en la tierra.
Estos jóvenes son el mensaje de Dios para hoy.
NOTAS 3ER SEMESTRE
martes 20 de noviembre de 2007
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